La comuna reguló las aplicaciones en 2011 y en 2019 sumó una “tasa ambiental” para financiar la transición hacia un modelo alternativo. Crearon una fábrica de biopreparados. Uno de los productores afectados se compró una fumigadora que solo usa con insumos naturales. Otro, relanzó un viejo molino y hace harinas, fideos y prepizzas. Cuarta crónica sobre la sustentabilidad de la agricultura regenerativa en el sur de Santa Fe.
La propia comuna, que primero avanzó con la regulación y después implementó una tasa para financiar el nuevo modelo (3.600 pesos anuales), certifica la producción. El ex titular de la disuelta Dirección Nacional de Agroecología, Eduardo Cerdá, les sugirió sumar un estudio de laboratorio para comparar los nutrientes de su harina con una industrial.
Fuente: Rosario3.com